domingo 5 de octubre de 2008

Artículo - Los Pueblos del Mar

El egiptólogo francés Emmanuel de Rougé acuñó el término Pueblos del Mar para designar a las gentes representadas en el mausoleo de Ramsés III en Medinet Habu. En sus paredes se observan escenas de combate entre las tropas del faraón y unos misteriosos invasores procedentes del Mar Mediterráneo. ¿Quiénes eran?¿de dónde procedían?¿cuáles eran sus intenciones?
En torno a los siglos XIII y XII antes de Cristo, se producen una serie de acontecimientos, aún no lo suficientemente esclarecidos, que desencadenaron una crisis en la conocida como Edad del Bronce. Terremotos, hambrunas, presión de otros invasores o una combinación de estos elementos, produjeron un cataclismo que provocó la caída de los centros de poder conocidos hasta el momento y la deriva de alguno de sus pobladores, que se dedicaron al saqueo y la destrucción.
La épica batalla de Qadesh (1286 a. de Cristo), en la que Ramsés II derrotó a los hititas, había traído el equilibrio al Mediterráneo Oriental. Sin embargo, poco después se produce una de las primeras invasiones de estos pueblos, la que rechazó Mernepath en 1220 a. de Cristo. De aquí en adelante se sucederán la caída de Micenas (1200 a.C.), Hattusa (1200-1180 a.C.) y Troya (1180 a.C.). Entre medias, un nuevo ataque sobre Egipto, única potencia que resistió a esta crisis, repelido por Ramsés III en 1186 a.C.
Su procedencia y el contexto troyano
Diferentes textos de la época conservados hasta nuestros días nos dan más datos sobre estos misterioros pueblos. Una extensa inscripción jeroglífica en la que Ramsés III explica el desarrollo de los acontecimientos nos enumera quiénes eran: peleset, tjeker, shekelesh, denyen y weshesh. Esta relación se completa con otras inscripciones en Karnak o el
Gran Papiro Harris, donde aparecen los sherden, lukka, ekesh y teresh.
Los sherden o shardana, mencionados desde el siglo XVI a. de Cristo en calidad de mercenarios, podrían proceder de los Balcanes o del Caucaso. Según parece, tras participar en diferentes escaramuzas, se terminaron por afincar en Cerdeña, isla a la que pudieron dar nombre.
Los shekelesh, después de abandonar tierras de Asia Menor y ser rechazados por Ramsés III, pudieron establecerse sobre las cosas de la Sicilia oriental, donde pasarían a ser conocidos como sículos, que también darían su nombre a la isla.
Los lukka, relacionados con Licia, se instalaron en la isla de Chipre y la costa meridional de Anatolia.
Los teresh, conocidos también como tursha, pudieron identificarse con los tyrsenoi de los textos griegos que, según Herodoto, procedían de Anatolia y podrían estar entroncados con los etruscos.
Los peleset eran, con toda seguridad, los filisteos de los que habla la Biblia y que dieron lugar a Palestina, territorio donde se levantaban sus cinco ciudades: Gaza, Ascalón, Ashdod, Ekron y Gath. Según el texto sagrado hebreo procedían de una isla de nombre Kaftor, que podría ser Creta.
Los denyen también tienen una relación con los textos sagrados, pues parecen ser los Dan, una de las doce tribus de Israel. Sin embargo, Oscar Martínez García, doctor en filología, destaca su parentesco con los danaoi, "dánaos", nombre con el que Homero designa a los héroes de la Iliada y que se corresponde con los micénicos, griegos de la Edad del Bronce que protagonizaron la guerra de Troya. Si esto fuera así, señala Martínez García, las correspondencias entre los Pueblos del Mar y algunos de los protagonistas de este episodio serían mayores. Así, los ekwesh o akawasha serían los ahhijawa de los hititas, que podrían equipararse a los akhaioi o "aqueos" de los textos homéricos. También podría conectarse a los weshesh con la ciudad a la que los hititas llamaban Wilusa y que sería posible relacionar con (W)ilión o Ilión, el otro nombre con el que era conocida Troya y que da nombre a la Iliada. Los tjeker podrían ser los teucros de la Tróade, nombre alternativo de los troyanos de Homero.
Aunque nada puede confirmarse con rotundidad, sí que concuerda con el escenario de la Edad del Bronce en el Mediterráneo Oriental. Los aqueos o griegos micénicos se encontraban en constante tensión con los hititas y los territorios de su entorno, que se habían desplazado hacia Chipre por el empuje Asirio sobre las minas de cobre de Anatolia. El rey de Hatti, receloso de los micénicos, les prohibió el tránsito por la isla, lo que provocó el bloque del comercio micénico y el colapso de su cultura, destruida en el año 1220 a. de Cristo, como hemos visto. Así, los micénicos se lanzarían al mar para recuperar Chipre, objetivo que no se cumpliría si no se rodeaba de un cordón de seguridad mediante la conquista de territorios circundantes. En este contexto se podría haber producido el ataque de los aqueos a Troya.
No se puede hablar de una serie de pueblos unidos bajo la misma bandera, sino por el contrario de una época convulsa en la que las alianzas y las enemistades se tradujeron en enfrentamientos bélicos que terminaron por sumir la brillante Edad del Bronce en un período de oscuridad del que se tardó en salir más de cuatro siglos.

Más información en el número 32 de la revista "Historia. National Geographic", artículo de Óscar Martínez García, escritor y doctor en Filología. "Los pueblos del mar: piratas de la Edad del Bronce".